QUERIDO CEO:
Una de tus principales responsabilidades es tomar buenas decisiones. Las decisiones son el combustible de tu compañía. Decidir implica acción, movimiento. Construyes el éxito seleccionando alternativas, tomando decisiones. De hecho, la palabra «decidir» proviene del verbo latino «dedidére» que significa «separar», «cortar»… Decidir tiene relación con escindir que significa cortar y también con prescindir. Por lo tanto, tomar decisiones conlleva separar, dejar de lado, cortar con aquello que no permite avanzar.http://infolio-rg.ru

Si tiendes al análisis excesivo de las opciones por miedo al error que supone tomar una decisión, es fácil que en lugar de conseguir la seguridad que buscas, caigas en ese bloqueo que lleva a la parálisis, obteniendo justamente el resultado contrario al que deseas. Es lo que se conoce como «Parálisis por análisis». Cuando analizas tanto tus opciones, que finalmente no eres capaz de dar el paso o tomar la decisión que estás buscando. Otras veces, lo que te puede paralizar es el exceso de información conocido como «Infoxicación», que suma las palabras información + intoxicación. Un exceso de información que acaba creándote un bloqueo debido a que no puedes asimilar tanta información.

Cada día tomas decisiones que van creando el destino de la empresa. La calidad y la velocidad con la que tomas esas decisiones va a determinar la productividad de tu organización. La agilidad para tomar decisiones es una habilidad muy relevante y necesaria en una economía digital donde los modelos de negocio están evolucionando vertiginosamente y los ciclos tecnológicos se acortan. En este horizonte tienes dos opciones, quedarte observando y ver cómo evoluciona este entorno en modo reactivo o formar parte de esa evolución y ser agente del cambio. Tú decides. Y este planteamiento se puede ampliar a todos los empleados.

Piensa que las decisiones se toman en todos los niveles de la organización, y que puedes alterar el entorno en el que se toman las decisiones para que los empleados se inclinen a tomar decisiones que conducen a buenos resultados y se agilicen los procesos, creando un organización más flexible y dinámica. Eres creador de decisión, de cambio. Es innegable que la capacidad de decidir es relevante en la transformación. Tomar decisiones implica cometer errores , apreciado CEO, pero no puede detenerte el miedo a equivocarte. Recuerda que, como decía Benjamín Franklin, la peor decisión es la indecisión.

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